"Las prisiones federales vienen siendo, para un cubano, como un hotel cinco estrellas. Podíamos cocinarnos, manipular hornos microwave. Nos vendían latas de troncho, de carne de res, jamón serrano, sardina, pollo deshuesado, prensado ¡Comida!".
"A un gramo se le sacan varias líneas pa esnifar. Hay personas que hacen unas líneas grandes, otras las hacen chiquitas. Pero un gramo da para pasar bien bien un día entero. El efecto de una línea de coca puede durarte de treinta minutos a una hora, depende de la reacción que tenga el organismo", cuenta Víctor.
La Sierra del Infierno y los acuáticos se volvieron, junto a la base militar de EE.UU. asentada en la provincia de Guantánamo, uno de los dos únicos territorios dentro de los límites de la isla que la revolución cubana no pudo allanar.
El más envarado de los intelectuales cubanos trae una bolsa vacía a los convites. También uno puede, en la misma edad avanzada, con la cual es menos afín el giro de conducta, abofetearse un poco a sí mismo y decirse que ha estado tirando la capacidad de razonar por la borda.
Cuando la boleta haya caído encima del resto de las boletas que yacen dentro de la urna, los dos pioneritos que el domingo han tenido que levantarse más temprano que de costumbre para vestirse de uniforme escolar, dirán al unísono “votó”, y se llevarán la mano derecha a la frente, en saludo militar.
Abajo: fuego, fundamento, suelo. Arriba: belleza, ritmo, fulgor. La piedra angular oculta es también la «clave de la bóveda» que sostiene lo que aún no se ha elevado. El vuelo que no nace solo del arrebato, del éxtasis, sino de la técnica introyectada hasta volverse invisible.
La estela de decisiones conservadoras de los tres magistrados nombrados por Trump (y quizá un cuarto, si Sonia Sotomayor, de 72 años y diabética, tiene que retirarse) podrían terminar siendo su legado más importante.
Javi voló a Moscú y, de allí, a los Emiratos. La última foto en casa con su hermano Alec le rompe el corazón a cualquiera. Abrazados frente a la cámara, abatidos y al mismo tiempo estoicos. Si una imagen pudiera capturar la manifestación de la tristeza, es esa: la mirada de dos hermanos de 23 y 14 años, tan apegados como ellos, a punto de una separación brutal. Observándolos, caí en cuenta de que presenciaba la repetición de mi propia historia: el momento en que me separé de mi hermano.