Ha llegado tarde a casi todo lo que se le pueda dar importancia. Tarde a las clases. Tarde a su primera novia. Tarde a la universidad. Tarde al periodismo. Tarde a Frank Sinatra has a cold y al propio Sinatra. Tarde a Quito (regresó a La Habana). No confía mucho en su éxito porque piensa que alguien que se llame como él no puede llegar bajo ningún concepto a nada relevante, a menos que se haga de un seudónimo pegadizo o que componga letras —bien que lo sabe— para un grupo de reguetón.
Algunos de sus villanos se han basado en gente que le cae mal, es una manera de librarse de sus rencores. En su casa verde recibe a desconocidos que se dicen fans de su obra. Y no se jubila, no para de trabajar, dibujando o escribiendo.
El más envarado de los intelectuales cubanos trae una bolsa vacía a los convites. También uno puede, en la misma edad avanzada, con la cual es menos afín el giro de conducta, abofetearse un poco a sí mismo y decirse que ha estado tirando la capacidad de razonar por la borda.
Quitar los muebles de una casa es como descarnarla, queda un agujero de significados. Debajo de la insensibilidad de los muebles, el arraigo es poderoso y no se supera de pronto.
Es el último 1ero. de Mayo que Raúl Castro observa ostentando el cargo de presidente de los Consejos de Estado y de Ministros porque su retiro deberá ocurrir para febrero de 2018.
La verdadera feria es la periférica, la que se desarrolla fuera, la que no tiene libros, la de ir a finiquitar el pollo frito crocante y la soda sentándose a una mesa de plástico.
Nochebuena. Los negocios particulares replican la figura de Santa Claus en distintas formas y dimensiones. En el barrio de La Timba juegan dominó y estalla la gorda —el doble nueve— contra la mesa.