Es escritora, investigadora y profesora de grado y posgrado de la Universidad de Buenos Aires, en el Programa de Estudios Independientes del MACBA (Barcelona), y en otras universidades. Trabaja sobre los cruces entre arte y política en la Argentina y América Latina desde mediados del siglo XX hasta nuestros días. Es autora del libro Vanguardia y revolución (Buenos Aires, Ariel, 2014). Impulsa desde su fundación en 2007 la Red Conceptualismos del Sur. Ha sido curadora de las exposiciones Roberto Jacoby. El deseo nace del derrumbe (2011), Perder la forma humana (2012), Con la provocación de Juan Carlos Uviedo (2016), Oscar Masotta, la teoría como acción (2017). A partir de 2018 se ha desempeñado como directora de Actividades Públicas del Museo Reina Sofía, en Madrid.
Ser opositor en Cuba significa soportar la censura, la criminalización y los incontables procesos represivos del régimen. Ser opositor y de izquierdas en Cuba se traduce en invisibilización, moralización, abandono y desprecio por parte de la otra oposición, más visible, mayoritaria, que se reconoce de derechas. En un terreno de exclusiones, donde la posverdad y el sensacionalismo determinan los rumbos hacia el futuro, para alguien como yo no queda más que vivir expuesto a un fuego cruzado.