En las calles de La Habana se ve menos gente por estos días; bastante menos viandantes gratuitos, diría un antropólogo urbano. También hay menos tráfico de autos en las avenidas; algunas plazas y parques céntricos se sorprenden más o menos desolados en mitad de la jornada.

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

Bajando por la calle G del Vedado, este martes, alguien comentaba que parecía una tarde de domingo. Las escuelas están vacías desde hace tres fechas, y algunos centros laborales buscan alternativas de trabajo a distancia o envían a sus hogares a personal no imprescindible.

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

El gobierno ha dictado medidas estrictas para evitar una mayor propagación del nuevo coronavirus, Covid-19. Hasta el cierre estadístico del miércoles —según el Ministerio de Salud Pública— había en la isla 67 personas diagnosticadas y dos extranjeros fallecidos por la enfermedad; había asimismo mil 603 ingresados sospechosos, y 36 mil 056 personas estaban bajo vigilancia en sus comunidades. Mientras usted observa estas imágenes, cada una de esas estadísticas habrá crecido sensiblemente. Además, cada número oficial es solo una parte del todo invisible, silencioso, fantasmal que es la epidemia.

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

De cualquier manera, Cuba ha visto las bardas de sus vecinos arder y ha puesto las suyas en remojo con relativa agilidad: la isla se ha cerrado sobre sí misma y ha establecido medidas de aislamiento social (no extremas aún) teniendo muchísimos menos casos positivos por Covid-19 que países como Italia o España. Claro que la acción política del gobierno cubano ha sido tan expedita no solo ni principalmente por el (aterrador) ejemplo que brinda una Europa invadida por la pandemia, sino gracias al indiscutido control que tiene el Estado sobre todas las esferas de la vida en la isla.

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

Ya se sabe que al gobierno cubano —aun este presidido por Miguel Díaz-Canel— no hay quien le tosa… Así que no ha habido aquí mayor problema para ponerse un poquito más autoritarios justo cuando medio mundo anda pidiéndole a sus respectivos gobiernos «mano dura», providencias excepcionales, absolutismo estatal a fin de enfrentar un virus que se ha pasado de democrático.

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

Cuando el Covid-19 golpeó en el mentón a Europa fue cuando por fin todos, incluidos los jerarcas de La Habana, tomamos apresuradas notas sobre la catástrofe. No solo porque es difícil predecir la compleja evolución orgánica de este mal, sino porque hace un par de meses, acéptese o no, la amenaza aún no rebasaba el exotismo chinesco, supuestamente lejano, en nuestras mentes occidentales. Los viejos modelos de representación cultural siempre acaban traicionando porque cada vez se parecen menos (en caso de que alguna vez se parecieran) al mundo que habitamos.

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

En la estela del virus —que, por cierto, no se acerca a los promedios anuales de mortalidad de enfermedades curables como la malaria en África—, todo es síntoma: las escuelas vacías, por supuesto; las compras de pánico allá donde hay cosas para comprar; las mascarillas que nos arrebatan el rostro; la tensa espera en la cola forzosa del pollo; la irresponsabilidad de quien todavía anda por ahí abrazando y besando a todos, evadiéndose del momento y poniendo a todos en riesgo.

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

Síntomas igualmente son el economicismo idiota de Trump y Bolsonaro, la achacosa contracción nacionalista de la Unión Europea, la hipervigilancia en los centros tecnológicamente más avanzados de Asia, el régimen de olvido que más recae o menos recae sobre el infortunio del resto del mundo.

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

Son tan sintomáticos los discursos casi milenaristas o evolucionistas de ciertos intelectuales que hablan en clave cósmica o atacan el problema abriendo el foco hasta el supranivel de la especie. Estamos en peligro (¡!). Esta es la cifra definitiva de nuestro fracaso. Es un punto de inflexión… Nuestro último tren. Hemos venido a extinguirnos, como todo, como el mamut y la polymita picta.

Ya alguien se había adelantado: «¡Bajanda…!»

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

Ahí están también esas voces sabias, presuntamente apaciguadoras, porque, según la división internacional del trabajo, deben traernos respuestas. Los filósofos estrellas, Slavoj Žižek o Byung-Chul Han, et. al., chapotean frente a sus ávidos lectores entre el humanismo racional apriorístico —una toma de conciencia o una iluminación intelectual colectiva, tras el caos pandémico, nos hará cambiar las cosas radicalmente— y una desazón reaccionaria, que es por lo demás casi inevitable (porque es sintomática) en este momento prístino de reacción en que nos hemos descubierto sin anticuerpos, sin ideas…

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

Sin ideas ni anticuerpos para enfrentar no el coronavirus sino la actual epidemia de miedo.

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

Y, bueno, ahí están nuestras perogrulladas, nuestra bulla boba, nuestra vulgata de inmejorable necedad en las redes sociales: todo eso… comportamiento epidémico, miasmático, vírico por excelencia. El coronavirus progresa ahí mejor que en el esputo de un… murciélago.

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

Estas fotos y este texto son síntomas. We are broadcasting fear… We are sharing fear… We are liking fear…

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

Ah… La gente haría bien en quedarse mudos, paralizados de miedo. ¡Listo! Pero en esta época ni siquiera el miedo químicamente puro a la extinción será suficiente para salvarnos de nosotros mismos.

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

El Estornudo. Paisaje del coronavirus (La Habana).

(Fotografías de El Estornudo).