El coronavirus —como los marcianos de la canción— ya llegó… Esta gente de las fotos lo sabe, y algunos le andan huyendo con sus mascarillas caseras o importadas. Dicen en el Noticiero que la industria ligera está fabricando para el resto de nosotros.
Hasta el amanecer de este viernes, las autoridades cubanas habían confirmado 16 casos positivos de COVID-19 (provenientes directa o indirectamente del exterior), entre ellos, un turista italiano fallecido. Cientos de personas, sobre todo contactos de los infectados, permanecen en vigilancia epidemiológica.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

El miércoles se tramitó en la isla —con gran aparato propagandístico— un puente marítimo-aéreo para trasladar a los pasajeros de un crucero desde el Caribe hasta la Gran Bretaña. Correcto.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

Ahora, no es improbable que alguien enfermara de mortal aburrimiento frente a la televisión nacional durante esos recurrentes pases en vivos con imágenes exclusivas de las guaguas de Transtur y los aviones de British Airways parqueados o en movimiento, partiendo hacia… o llegando a… —¿qué otra cosa hacen las guaguas y los aviones?—, y escuchando las voces telefónicas de esos reporteros, emocionados por tanto altruismo, pero que no tenían mucho que decir, pero que no paraban de decir mucho… solidaridad… Cuba… humanismo… viva… Revolución… coronavirus…

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

En las redes sociales y en diferentes espacios de la prensa alternativa se ha instado al gobierno cubano, en los últimos días, a tomar medidas drásticas: cerrar las fronteras, suspender clases y todo evento masivo, llamar al aislamiento social, que parece la única alternativa racional para impedir la colonización cuasi geométrica del virus…

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

Pero Cuba aún no se cierra, y esto para mucha gente luce como un exceso de temeridad… o irresponsabilidad… o indolencia… o estupidez… A toda esa gente la regañó amorosamente este jueves en la noche —¡Por odiosos!— el Noticiero Estelar de la Televisión Cubana.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

Paralelamente, imaginamos a la nomenclatura del Gobierno y el Partido ideando un buen plan para suspender, en una eventual fase II, las colas para comprar aceite o pollo o jabón de lavar o lo que sea. La solución es sencilla…, pero sería el colmo de la carestía y la penuria planificada: el desabastecimiento por prescripción facultativa.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

Nosotros esperamos que las medidas cabales no lleguen demasiado tarde, que no se supere la línea de no retorno —esa línea puede haberse superado ya, secreta, siniestramente.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

Esperamos, con sinceridad, que las autoridades cubanas sepan lo que están haciendo, y que estemos confundiendo serena lucidez con la obtusa prepotencia que suelen mostrar todos los días.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

Voces desde Europa advierten —como aquellos viajeros que llegaban acezantes a las puertas de las ciudades para anunciar la venida de los bárbaros— que tal como estamos nosotros, así de incrédulos, ajenos, abiertos y besuqueadores, expectantes y solo tibiamente preocupados, estaban ellos hasta hace muy poco, y que las cosas, ¡ay, Dios mío!, ahora están como están: miles de muertos en Italia, cientos de muertos en España, ciudades sin transeúntes, escuelas sin estudiantes, fábricas sin obreros… mientras la economía globalizada sufre pinchazo tras pinchazo.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

Las experiencias china y europea y los expertos de todo el mundo nos han dicho que la idea es «aplanar» la curva de infección, o sea, controlar y/o reducir el número de casos simultáneos, que pudiera desbordar —como ha ocurrido en naciones desarrolladas— la capacidad de un sistema de salud como el de la isla, acaso con personal calificado y suficiente, pero muy limitado, o depauperado, materialmente.

Evidentemente, siempre será mejor si, escarmentados por cabeza ajena, ni siquiera dejamos que la campana estadística del virus se eleve, pero ni un tantico así, sobre nuestras vidas.
Son algunas de las enseñanzas que en estos días pueden tomarse al vuelo con solo poner un tanto de atención al agripado paisaje del mundo.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

Se nos presenta una antinomia posmoderna más: el distanciamiento solidario, la solidaridad de lejitos… Traducido a la lengua del batey: UNIDAD SIN JUNTAMENTA.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

El Estornudo. La Habana contra el coronavirus.

Eso, y lavarse las manos, como un Poncio Pilatos enfermo de literalidad, y acudir de inmediato al médico, tras el primer estornudo, y no ahogarse, por favor, en la histeria colectiva y virtual, porque si revisamos bien casi seguro que esa plaga también la profetizó Nostradamus.

¡Mucha buena suerte para todos!

(Fotografías de El Estornudo).

1 Comentario

  1. […] Ya se sabe que al gobierno cubano —aun este presidido por Miguel Díaz-Canel— no hay quien le tosa… Así que no ha habido aquí mayor problema para ponerse un poquito más autoritarios justo cuando medio mundo anda pidiéndole a sus respectivos gobiernos «mano dura», providencias excepcionales, absolutismo estatal a fin de enfrentar un virus que se ha pasado de democrático. […]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada. Todos los campos son obligatorios.