El cubano Montejo Harrys se nos presenta como un enemigo indudable del azar: esto que vemos es montaje, premeditado artificio, industriosa manipulación de cargas electromagnéticas, ingeniería inversa de la realidad, apuesta por la revelación de lo oculto.
«Mi familia y yo queremos vivir sin miedo: ni a la policía política cubana, ni a la inteligencia cubana, ni a ICE», ha insistido el disidente exiliado Oscar Casanella.
Hacer propuestas cuyos requerimientos materiales son inespecíficos es dar margen a que el castrismo las aplique con lo que tiene y actúe como reformador; es ser el asesor técnico en la sombra.