Ser opositor en Cuba significa soportar la censura, la criminalización y los incontables procesos represivos del régimen. Ser opositor y de izquierdas en Cuba se traduce en invisibilización, moralización, abandono y desprecio por parte de la otra oposición, más visible, mayoritaria, que se reconoce de derechas. En un terreno de exclusiones, donde la posverdad y el sensacionalismo determinan los rumbos hacia el futuro, para alguien como yo no queda más que vivir expuesto a un fuego cruzado.
El consenso entre los referentes del periodismo de reputación es sólido: una fuente confidencial no convierte un rumor en información publicable. Un medio solvente no disemina un rumor citando como única fuente a otro medio que lo difundió primero.
Una de las marcadas características del sistema presidencial bipartidista en Estados Unidos es que, dada la imposibilidad cuasi matemática de la aparición de otros partidos, las...
Uno de los experimentos más interesantes, no solo de los últimos años, sino, a mi juicio, de la extensa y diversa historia de la oposición cubana, fue la plataforma de acción cívica Archipiélago.
«Mi familia y yo queremos vivir sin miedo: ni a la policía política cubana, ni a la inteligencia cubana, ni a ICE», ha insistido el disidente exiliado Oscar Casanella.
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.