La casita de José es demasiado pequeña como para llegar a ella y pasar desapercibidos. Es demasiado acogedora como para llegar y querer irse enseguida.
En octubre de 1929, después de cumplir con el trámite de un curso preparatorio, José Lezama Lima comienza a estudiar Derecho en la Universidad de la Habana.
"No era ni podía ser jamás un revolucionario. Yo era discípulo de Martí. Una mezcla de lucidez martiana y familiar, y de estupidez marxista y fidelista adquirida, pero desechable".