Suelta la mano del primer gran amor:
Tiovivo descentrado totalmente de su eje.
Jamila Medina RíosPaís de la siguaraya
Nunca escribo sobre un autor que no me...
Una cosa indispensable: tener un lugar.
Sin lugar no hay benevolencia.
Henri Michaux
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Cuando Carlos Manuel Álvarez me pidió que llevara una columna en El Estornudo, sobre...
No hay que descartar, tampoco, el humor lezamiano, capaz de transfigurar sus cotidianos periplos y conversaciones habaneras en crípticos versos fundadores, sublimando y, al mismo tiempo, riéndose de ello.
A pesar de aquel desplazamiento vital, la escritura de Gastón Baquero siguió una ascensión circular que lega una de las miradas más abarcadoras al cruce de letras en el Atlántico del siglo XX.
No es un campeón del exilio. No es un reivindicado del quinquenio gris. No es un funcionario del sistema. No se volvió cínico, o ríspido, o sarcástico, o cauteloso, o violento, y menos aún se plegó. Por alguna inexplicable razón, le sigue importando menos su suerte personal que la muerte de su país.