Chano era un epicentro magnético, caprichoso. Le bastaba dibujar una sonrisa con su boca enorme y sonar las palmas para que todos se volvieran hacia él.
Desparramado sobre el sofá del estudio de DJ Meko, Kandy prende unos de sus cigarrillos Dunhill. El humo invade la habitación estrecha, herméticamente cerrada,...