En 2019 la diplomacia cubana también insistía en negar que hubiese oficiales y soldados de la isla en Venezuela, pero la prensa internacional reveló que al menos desde mayo de 2008 había pactos castrenses entre ambos países para garantizar la conservación en el poder de Chávez.
El gobierno cubano quiso enseñar músculo político tras el ataque del 3 de enero sobre Caracas y organizó dos jornadas seguidas de eventos masivos, remitiendo la decadente actualidad a sus buenos viejos tiempos.
Por supuesto, un inventario verdaderamente exhaustivo de los dirigentes caídos en desgracia —con dosis mayores o menores de justicia o arbitrariedad— durante los últimos 67 años sería muchísimo más copioso, en un país donde ningún servidor o usufructuario del poder está a salvo del olvido, la cárcel o el mismísimo paredón de fusilamiento.