Paradójicamente, para eliminar el juego fue cerrado el Hipódromo más importante de América Latina, y en el Barrio de Los Quemados, donde estaba enclavado, el juego, precisamente, no ha desaparecido.
El activista religioso mantiene una huelga de hambre que se ha dilatado durante casi dos meses, con la exigencia de la liberación de presos políticos a un Estado cubano que responde con silencio y vigilancia.