Lo que hay en Cuba es una repartición de la escasez, una distribución equitativa de la malversación. El socialismo improductivo nos volvió cultos en las escuelas y ladrones en los puestos de trabajo.
¿Alguien recuerda cuando hace unos cinco años se perdieron al unísono los condones y las cervezas en La Habana, y hacíamos chistes en Facebook sobre esa «feliz» coincidencia que al menos nos salvaría de embarazos indeseados y enfermedades venéreas?
En Cuba no hay una comunidad homosexual, no en el sentido político, no como una red de organizaciones independientes capaces de formar una coalición de propósito, programa y acción comunes.
En el ensayo 'Viaje al corazón de Cuba', Carlos Alberto Montaner alega que no hubo en las últimas décadas mayor impulsor de la corriente anexionista que Fidel Castro.
La activista política cubana fue nombrada hace solo unos días Embajadora por la Libertad para las Américas de la organización Freedom House, basada en Washington, D.C., y deja esta advertencia para sus compatriotas dentro y fuera de la isla.