Los encargos se centraban en monitorear búsquedas en Internet, pero también podían tratarse de comunicaciones privadas de periodistas próximos a salir de Cuba como corresponsales o enviados especiales de PL.
"Nos dieron una PC, conexión y nos dijeron: esto es una operación y cada dos días, al menos durante una hora hablen bien de Cuba y fájense con los que hablan mal".