Por supuesto, un inventario verdaderamente exhaustivo de los dirigentes caídos en desgracia —con dosis mayores o menores de justicia o arbitrariedad— durante los últimos 67 años sería muchísimo más copioso, en un país donde ningún servidor o usufructuario del poder está a salvo del olvido, la cárcel o el mismísimo paredón de fusilamiento.
El juicio al ex viceprimer ministro y exministro de Economía y Planificación de Cuba, Alejandro Gil Fernández, comenzó este martes en La Habana, marcado...
Así lo llamaron, «movimiento de cuadros», una frase que a alguien no muy familiarizado con la jerga burocrática recordaría más bien los trabajos en una galería de arte. A Gil, en efecto, lo movieron: quién sabe a qué otro salón en el museo del poder cubano; quién sabe si lo enviaron, definitivamente, al sótano con una sábana encima.