Las luces se apagan, los ventiladores se detienen y los televisores y equipos de música enmudecen y cortan el sonido a media nota. Los backup de los ordenadores de mesa empiezan a pitar y avisan que el respaldo se agota. El silencio lo cubre todo. Si el apagón llega en medio de la noche, puede escucharse a lo lejos alguna que otra exclamación de furia, y si se alarga demasiado, oyes los inconfundibles golpes de cazuelas.
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.