He vivido la mayor parte de mi vida en un tironeo con Castro y la revolución. Mi yo romántico era desinformado porque para eso es el amor heroico, para enterrarse hasta los huevos y las tetas sin pensar demasiado.
No hay otro mariscal de la derrota de la razón republicana que el partido que dice representarla. Las primarias conservadoras han sido un talk show vergonzoso entre imitadores de Rambo y John Wayne, cada debate un capítulo de telenovela con revelaciones escabrosas y peleas que exhiben las miasmas de la condición humana.
Poco debate hay sobre las ambiciones en apariencia ilimitadas de Zuckerberg. Él mismo parece alentar la idea de que lo piensen como un conquistador. De hecho, ha dado a entender que halló para Facebook una narrativa aspiracional en la mitología clásica griega.