Ahí estaban ya las congresistas Nydia Velázquez y Alexandria Ocasio- Cortez, y poco después llegaba Bad Bunny. Hubo una rumba inmediata, y en el gentío un chico con un conejo blanco de mascota.
Lo que parece claro en Venezuela es que la gente no es tonta, que no se puede hacer política sin pensar en lo que la gente quiere. Quiero pensar que hay que tener paciencia. Si esta fuera una serie de televisión, es como si hora estuviera comenzando una nueva temporada.