Su llegada a Chile fue fruto de un intercambio cultural. El estallido social, la maternidad y luego la pandemia marcaron un giro inesperado: no pudo regresar con su hijo a Cuba. «No decidí emigrar, fueron cuestiones extras a mi voluntad», confiesa.
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.