San Rafael es el mismo caserío de la época del asesino, una aldea rala en torno a un paradero de trenes abandonado. Rodrigo se presenta como un pueblo de ángulos exactos, en una carretera poco frecuentada. Entre Rodrigo y San Rafael, por un camino extraviado, está Las Nieves, el legítimo feudo de Simón Cepero, el barón sangriento de estos campos.
El activista religioso mantiene una huelga de hambre que se ha dilatado durante casi dos meses, con la exigencia de la liberación de presos políticos a un Estado cubano que responde con silencio y vigilancia.