La pobreza compartida por casi 11 millones de gentes revivió la prostitución que la Revolución había erradicado, espoleó el tráfico de personas y estimuló el pandillerismo. Las violencias asociadas a esas formas delictivas de «supervivencia» excedieron incluso la violencia estatal, repartida salomónicamente entre opositores y marginados sistémicos desde los 60.
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.