Yuli está concebida para recorrer el mundo y no para desmenuzar cabezas de quienes no merecen el odio de un triunfador como Carlos Acosta, alguien que acarició el milagro profano de encarnar y obsequiarse una egoterapia en su país.
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.