Ha ganado la Serie Mundial después de una temporada incuestionable, ha clausurado de un golpe su largo expediente de momentos desafortunados en el béisbol amateur, ha despejado en los fanáticos sensatos las dudas sobre su verdadero nivel, se ha destapado como un bateador del clutch y no es ahora la máxima figura de su equipo, pero el karma de Yulieski Gurriel no lo va a dejar en paz.

Se guardó en el bolsillo la última pelota de 2017 y, cuando todo debería haber concluido, ya Gurriel había garantizado que la saga continuase, después de pegar en el juego tres un jonrón por el izquierdo, hacer en el banco un gesto de ojos rasgados y decirle chinito al pitcher japonés Yu Darvish. La definición de racista ha caído sobre él. Empecemos por ahí. No puedes decir que un japonés es chino y menos aún simplificar dos culturas, cualesquiera que sean. Para colmo, solo un décimo de una de estas dos civilizaciones reduciría a tu país de un zarpazo.

https://www.youtube.com/watch?v=vgVClNVkqBI

Como el espectro del racismo nos incluye más o menos a todos, pero el término apunta en una sola dirección, decir que Gurriel es racista pero no tomarte el trabajo de pensar de qué manera y en qué medida lo es, equivale a decir que Gurriel pertenece al club de Trump, de Steve Bannon, y que practica el racismo de modo deliberado, como una ideología programática.

Tu conciencia de progre compungido con cualquier injusticia va a quedarse tranquila después de haber hecho tu condena de turno, vas a seguir tomándote tu té en tu sofá antisistema, y toda esa respuesta es justo la que necesitaban de ti. Hay pocas cosas tan ridículas como un progre convencido de su utilidad y actuando como el sistema quiere que actúe, aceptando la relativización del drama.

En Cuba vivimos en un enjambre de definiciones, bromas, clichés, estereotipos y expresiones racistas disfrazadas de cultura popular. El gesto de Gurriel, de hecho, ha permitido que pensemos un asunto que pasábamos por alto y nos enfoquemos en una costumbre, llamar chino a cualquier descendiente de asiáticos, que hasta ahora nadie condenaba, sobre todo porque no parece que en Cuba ningún descendiente de asiáticos se sienta discriminado por tal cosa, y, si bien no solo esto lo define, porque el racismo tiene usualmente manifestaciones sutiles, complejas y difíciles de ubicar o de reconocer incluso para la propia víctima, en un nivel primario la alerta se dispara a partir de la propia denuncia o incomodidad del grupo burlado o marginado.

Es algo que, desde luego, no puedo concluir, en mi país soy percibido como blanco, soy seguidor confeso de Gurriel, y no hay casi modo de que quien esté en desacuerdo conmigo no vaya a pensar que esas razones son las que definen mi postura, pero créanme que estoy tratando de ir un poco más allá de mí. En cualquier caso, el columnista de Los Ángeles Times, Dylan Hernández, quien nació en Estados Unidos, su padre es salvadoreño, su madre es japonesa, y él entiende, habla e incluso puede escribir algo en japonés, dice que los domingos, de niño, durante los juegos de futbol junto a otros chicos latinos, él y su hermano fueron religiosamente “los chinitos”, y siempre le pareció un mote dicho con cariño.

Establecer incluso la comparación apresurada, como se ha establecido, de que llamar chinito en Cuba a alguien que no lo es no difiere en lo absoluto de decir que “ese negro parece blanco”, que “tal negrito es de salir”, o que “yo no soy racista porque tengo amigos negros”, significa desconocer o restarle fuerza a la lucha del negro en Cuba, el peso de casi cuatro siglos de esclavitud, los históricos debates raciales dentro del movimiento obrero cubano, el constante hostigamiento policial al que un negro está sometido en cualquier calle de cualquier pueblo o ciudad del país, o que hoy los negros siguen obteniendo peores puestos de trabajo, menores ingresos y son mayoría en las cárceles y minoría en la universidad.

El símil es cómodo, te reafirma en tu cruzada antirracista, pero yerra de plano. El lenguaje tiene una traducción real, y cada una de estas expresiones o gestos están dichos o hechos dentro de un contexto cultural y social específico, y son rasgos racistas de modo más o menos deliberado, o más o menos terrible, de acuerdo justamente a esa relación establecida entre el signo y su manifestación concreta. Se trata en última instancia de cómo reproduces, aceptas o legitimas una injusticia con una frase o un acto aparentemente inocente.

¿Hay injusticia en Cuba cuando alguien dice “tenía que ser negro”? Sí. ¿Hay injusticia en Cuba cuando alguien llama chino a un compañero de clase de la secundaria cuyos bisabuelos eran coreanos? No. Hay un error cultural, o como quieras nombrarlo, pero no hay injusticia. Sin embargo, esa es justamente la razón por la que creo que Yulieski Gurriel debió haber sido sancionado, porque su expresión de ojos rasgados tuvo lugar en un país donde el gesto implica injusticia, pero déjenme tomarme un minuto y ver cómo les planteo esto a mi modo.

La sanción, que puede ser desmesurada, suspensión por los primeros cinco juegos de la temporada 2018 y una multa de más de 300 000 dólares, no es tan importante como la amplificación mediática del incidente, el show debordiano, el drama social en tanto espectáculo, “el poder separado desarrollándose a sí mismo” con “toda comunidad y todo sentido crítico disuelto a lo largo de este movimiento”.

¿Quién puede dudar, luego de esta sanción, que la MLB no es una entidad que ataca el racismo? Menos de 24 horas después, ya Gurriel tenía su castigo, pero lo que la MLB ha hecho no es explicarle que no puede llamar chino no ya a un cubano descendiente de asiáticos de cuarta generación, sino a un japonés propiamente (algo que por otra parte, justo decirlo, Gurriel ya sabía, pues jugó en Japón), ni tampoco le ha enseñado por qué su gesto es particularmente sensible en un país que carga, como recuerda Dylan Hernández, con un pasado que incluye el Acta de Exclusión China o el internamiento de soldados japoneses-americanos durante la Segunda Guerra Mundial.

Lo que la MLB ha hecho es decirle, de algún modo, que no está mal el gesto, sino que lo hayan visto, que mantenga, además, la corrección pública, y que obedezca siempre. Este punto es esencial porque conecta una acción justa como lo es la sanción, pero ya desvirtuada a partir de la sobredimensión consciente, con la metodología verdaderamente reaccionaria de la liga, qué se puede hacer y qué no, qué queda terminantemente prohibido, qué es mal visto y censurado, lo cual explica, por ejemplo, por qué Bruce Maxwell fue el único pelotero de ambos circuitos que puso rodilla en tierra en solidaridad con los atletas negros de la NFL ante los ataques de Trump, por qué están todos esos militares veteranos de Irak y Afganistán recibiendo homenajes en cada juego de postemporada, por qué Bush Jr. lanza la pelota de apertura en el quinto juego de la Serie Mundial, por qué hay desplegado alrededor de la cultura del deporte todo ese mesianismo de una tierra elegida, o por qué hay que escuchar en la séptima o no sé qué entrada God Bless América, un tema blanco y excluyente donde los haya, que ya inspirara una respuesta de Woody Guthrie hace más de setenta años.

Esa dramaturgia tiene consecuencias, y es un lenguaje representativo de una realidad concreta y de un deliberado ejercicio de poder. Para mantener todos estos símbolos, hay entonces que atacar el gesto de Gurriel con más energía, de ahí se genera el equilibrio. Kevin Pillar y Matt Joyce, de Toronto y Oakland respectivamente, fueron suspendidos por dos y tres partidos, sumando entre ambos lo mismo que Gurriel, después de que gritaran insultos homofóbicos a principios de temporada.

Gurriel encendió un fósforo creyéndose todavía en la sala de su casa, y no sabía que estaba en una gasolinera. Llama la atención, dentro del amplio espectro de declaraciones que se han desatado, la posición sintomáticamente parecida, sin saber que se tocan, del provinciano y el supremacista. Hay pautas en Estados Unidos que hay que cumplir. Es cierto, Gurriel tiene que saber que las reglas son más estrictas allí, justo porque el racismo allí es más feroz. El rasgo de civilización está fuertemente ligado al rasgo de barbarie en Estados Unidos, y en ocasiones es exactamente lo mismo.

El racismo de Gurriel es el mío, y el de nosotros, y llegado cierto punto uno debiera, ciertamente, aplicar un ejercicio de conciencia sobre todas esas cosas que has dicho o has hecho pensando que eran correctas, creyendo que no segregaban o disminuían a nadie, y de qué manera específica lo hacen, en qué país y en qué escenario.

En la segunda entrada del séptimo juego, antes de su primer turno al bate, Gurriel se sacó el casco, agachó la cabeza y se disculpó con Darvish. Ya es cada vez más estadounidense.

https://www.youtube.com/watch?v=gTwRzTQmDps

20 Comentarios

    • Porque es un gesto para y por la opinión pública. Más que para Darvish, Yulieski presenta, con un respetuoso ademán, su desenlace a la historia mediática antirracista construida a partir, no ya de su expresión perfectamente condenable, sino de su evidencia ante las cámaras. Es, por tanto, una respuesta al sistema, que implica estar a la altura (léase dentro) de este y reaccionar siguiendo un “deber ser” preconcebido.

  1. El artículo muy bueno como siempre, quizás «me faltó» la arista que analiza que este episodio acontece en una nación donde existen varias organizaciones abiertamente supremacista, y que son toleradas en nombre de la libertad, quizás yo también lo siento un poco desproporcionado porque también soy cubano y no siento tan dramático llamarle «chinito» al «chino»

  2. Te copio y me sirve. Lo que me pasa es que no veo una forma eficaz de salirse del sistema en ese punto. Probablemente a Yuli le dijeron «chama, quítate el casco y deja ver la melena» y él, que seguro estaba pa’ dar tres tablas y ganar un anillo de serie mundial, asumió sin pensar mucho. Por otra parte, creo que Gurriel puede mostrar genuinamente repseto por Darvish, sin ser parte del show. Tal vez la frase se me hace muy contundente, aunque aprecio la respuesta y concuerdo con las intenciones del autor.

  3. Estoy de acuerdo, Gurriel hizo el gesto en el país equivocado, y aunque problamente su intención no era mofarse de Darvish, sino más bien fue un gesto de joda al estilo cubiche, lo cierto es que metió las patas. Estoy segurísimo que a él no se le hubiese ocurrido hacer algo semejante cuando estaba en Japón, tomando en cuenta que los «gaijin» en el béisbol japonés son considerados un mal necesario, aceptado pero no del agrado de todos. Una gracia de esa índole le hubiese costado carísimo allá. El «political correctness» se ha vuelto una especie de fascismo cultural pero hay que reconocer que mucha gente seguirá diciendo «un blanquito» por alguien engreído y un «negrito» por uno de esa raza que es simpático o buena gente.

    Y para los que no entienden la frase «Ya es cada vez más estadounidense», me parece que el autor quiere decir eso mismo, que Gurriel ya no está en Cuba y sí en otro país que lo ha acogido como atleta y como persona, y se espera que se conduzca de acuerdo a como son las cosas en su nuevo hogar: «Si vas a Roma compórtate como romano».

    Saludos

  4. —¿Qué pinga es? ¿No te gustó que te dijera chinito? Ven y fájate.

    Eso es lo que nos “enseña” el “modelo cubano” de comportamiento ante situaciones semejantes. Claro que está mal. Claro que en un partido de grandes ligas está muy mal —sobre todo porque te lo cobran.

    Yuliesky se disculpó en público, sí, pero lo que llaman grandeza no lo es tal, sino adaptación. Parece que el 10 tuvo poco tiempo para ensayar el gesto, porque de contrito solo se le ve el casco.

  5. Carlos imaginate donde hubiera ido a parar Gurriel si cuando tuvo que responder por semejante «crimen» hubiera dicho que el no se imaginaba que la misma sociedad y elite que es complice moral y material del racismo del estado de Israel contra los palestinos podia ser simultaneamente tan hipersensible ante un simple gesto?
    Imaginate que le diga a las grandes ligas y a la prensa que el,antes de pedir perdon,quiere un statement de ambos de lo que Israel le hace a los palestinos y de paso de aquella vez ,entre otras,que Obama bombardeo una despedida de solteras (mujeres y ninos)en Afganistan?
    Se queda queda Gurriel sin trabajo.
    Lo deportan para Cuba.

    • Imagínate que un tipo que se roba 100 000 en un banco se defienda alegando que otros han robado o roban más que él. Dos errores nunca pueden igualar a un acierto. Dos males no equivalen a un bien. Gurriel hizo el gesto equivocado en el lugar equivocado, se mereció una sanción y la recibió.

    • Seguramente eres egresado de la Ñico López.

      Si en el país donde vivo me equivoco en el trabajo y soy sancionado por ello, no puedo argumentar que Fidel y comparsa van a cumplir 60 años matando de hambre a los cubanos y privándolos de sus mas elementales derechos a través de su dictadura. Tampoco puedo decirle al jefe, para escapar del regaño, que esos dictadores usan un inexistente «bloqueo» como excusa para justificar sus errores y la miseria del pueblo.

      Y la explicación es muy fácil: No hay lugar para ello. Porque una cosa es lo que haga o deje de hacer el gobierno norteamericano y otra muy distinta lo que pase al interior de la MLB. Solo a un comunista trasnochado se le ocurriría minimizar una falta laboral (racismo en este caso) trayendo por los pelos una justificación tan ridícula como esa.

      Acerca del «racismo» de Israel hacia los Palestinos, que es harina de otro costal, solo puedo recomendarte que le pidas permiso a tus jefes a ver si te dejan leer más porque tu ignorancia del tema es estratosférica.

  6. es cierto que tiene que irse americanizando poco a poco. De hecho tiene 47,5 millones en los bolsillos y ahora una multa de 300 milo. Eso no lo iba a ver nunca en el team Cuba o en la SN. Ahora tiene que adaptarse a las otras cosas. Pero creo que se hubiera disculpado igual de haber sido en Cuba u otro país. Es un chamaco súper respetuoso y educado. Y lo de chinito no lo interpreto como una gesto descriminatorio- aunque lo sea- fue más bien una chiquillada, una coletilla cubana, que en ese mundo se pagan bien caras.

  7. Por cierto, una aclaración: la sanción de Gurriel fue la suspensión por 5 juegos y recibirá un «sensitive training». No fue multado. Esa cifra que se menciona, esos alrededor de $300 000, no los tiene que pagar sino que es la parte del salario correspondiente a esos 5 juegos que no va a cobrar. Si la suspensión hubiera sido durante la Serie Mundial, no se hubiera afectado su salario.

  8. Escribir sobre eso es contribuir como lo han hecho los medios a agrandar una tontería que sólo la envidia, el oportunismo y el no tener otra cosa profunda que hacer que no sea joderle la vida a alguien han logrado. Eso de que «en Cuba se podía pero en Estados Unidos no» es la frase más estúpida que he escuchado. En estados Unidos, si un periodista mediocre tiene tiempo para eso, te forman una campaña por racismo por hacer ese gesto tonto, pero al mismo tiempo le revientan tres palos y cuatro corrientazos a un negro en el medio de la calle y no pasa nada, o deportan a latinos nacidos en el país sólo por su origen, o no dejan entrar a musulmanes porque no le da la gana al presidente, quien es el primero en burlarse de cualquiera por el motivo que sea. No hay que aprender nada de Estados Unidos, excepto que si juegas bien te pagan bien.

    • Aquiles,

      Y en Cuba te entran a palo (no importa si negro o blanco) si no estás de acuerdo con el gobierno aunque lo denuncies pacíficamente, te prohíben entrar y/o salir del país, aunque hayas nacido en Cuba, porque un funcionario de medio pelo así lo decida, y hay una tropa de periodistas menos que mediocres cuyo único propósito es difundir la «palabra oficial»… y AUNQUE JUEGUES BIEN PELOTA NO TE PAGAN BIEN.

      En la NFL algunos jugadores de fútbol americano se arrodillan cuando tocan el himno nacional en señal de protesta contra el abuso de la autoridades contra las minorías. ¿Te puedes imaginar a un deportista cubano, aunque fuese de bolita y hoyo, realizando un acto semejante? ¿qué crees le sucedería?

      Saludos.

  9. Carlos, escribes endemoniadamente bien. Pero tienes un grave problema de ideologia y seleccion de valores, lo peor es que ni siquiera lo sabes. NO subestimes el valor de mis palabras. Te hara mucho bien. Saludos!!

  10. Definitivamente no concuerdo con la ultima estrofa, y si ceo que es un problema de culturas, o como creen que se sienten los Japoneses cuando los confunden con Chinos?. Yo estuve en Uruguay y comenté que hablaban como los argentinos, me emntaron la madre y fue la peor ofensa para ellos, y nosotros los cubanos no nos molestamos cuando nos confunden con los Puerto Riqueños, entonces donde esta el racismo, yo creo que en todas partes se cuecen habas.

  11. […] Yulieski Gurriel ha incrementado 3.8 por ciento su Launch Angle en 2019. Estas son las métricas ocultas que demuestran por qué Gurriel necesitó 47 encuentros menos para destruir su récord personal de jonrones durante una temporada de Grandes Ligas, que era de 18 en 139 partidos de 2017. Más importante aun que su talento bruto, sin embargo, son los cambios que ha implementado el infielder de los Astros de Houston desde que llegó a las Mayores. […]

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